Cuantos sueños rotos guardados en un cajón, mis recuerdos se consumen como la cera de las velas, cayendo lentamente sobre un plato de cerámica, donde una vez fundidas desaparecerán.
Deseo un Adiós que nunca llega. ¿Por qué no puedo hacer lo mismo que hice con Mia? ¿Por qué no puedo enterrar bien lejos todos los momentos con Jake?
Me mata pasar por su casa, es como un agujero en el corazón.
Todos los besos robados en un callejón, esos ojos azules clavándose fuerte en mi corazón, sin dejarme escapatoria. No me deja marcharme.
Mi caja esta llena de recuerdos, demasiados quizás, pero a diferencia de Laura ni siquiera tiene llave, esa caja no existe, tan solo esta en el fondo de mi corazón y sacarla es matarme lentamente.
Cada noche tengo el mismo sueño, se repite una y otra vez. Me despierto sobresaltada y todo parece tan real...
El destino hará que nos encontremos dentro de unos años, cuando menos me lo espere aparecerá, como hace siempre. Cuanto menos quiero saber de él, más presente esta en mi vida y cuando lo necesito se marcha sin dejar huella.
¿Qué pasará entonces? ¿Seguiré estando ahí para él? ¿Seguirá latiendo mi corazón por él? ¿Seguiré viva en el intento?
Soy como una pluma que al desprenderse del cuerpo del dulce pájaro viaja sin rumbo por el cielo hasta parar en el suelo. Pero por desgracia mis tacones pesan demasiado como para dejarme llevar y acabo de golpe en el suelo, con un nuevo morado en mis piernas.
Suerte que es invierno y puedo taparme las heridas con sudaderas y pantalones largos.
Esas marcas en las manos hechas a conciencia pero paradas a tiempo, tengo un ángel de la guarda que evita que vayan a más.
Pero hay días que me gustaría intentarlo y que él estuviese durmiendo.
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